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Palabras como espinas abril 2, 2008

Posted by Closto in Casus, Homines, Littera, Officia, Themae personales.
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Por muy poco que me guste hablar de estos temas, la muerte llega igualmente sin preaviso. Y siempre he tenido miedo de que me llevara con ella antes de que dijera todo lo que tengo que decir y conseguir todo lo que tengo que conseguir, por eso siempre ando apurado, con la sangre hirviendo llena de palabras que me cruzan por el cuerpo y que no saben cómo salir. También tengo muchas cosas que me carcomen porque no sé cómo soltarlas, y acumulo palabras y más palabras hasta hacer montañas que luego no llegan siquiera a la mitad de lo que quiero expresar. Una de esas cosas me ha asaltado estos días debido a dos textos que han querido acampar en el camino de mi vida. Uno de ellos me llegó anoche y consiguió que me acostara con los ojos mojados. El otro lo llevo elaborando yo mismo desde hace varios días, aunque la idea ya me rondaba desde hace mucho. Y es por culpa de esos dos hijos de malas mentes que me han asaltado, como tantas otras veces, recuerdos. Recuerdos de tiempos cuyo tiempo no supe aprovechar, recuerdos de días que no se terminaban nunca y de noches que se alargaban con elástica facilidad. Son noches en que las risas y las miradas protagonizaban en un monopolizante acto una relación que la distancia no podrá romper. Yo no me olvido, ni me olvidaré, de Él. Y Él no podrá olvidarse de mí porque le persigo con enfermiza insistencia. Incluso con el tiempo recuerdo nuestro paseo por la parte trasera del instituto con la panza llena y varias listas sobre nuestras películas favoritas comentadas y moldeadas durante una cena que, si bien no de la mejor calidad, era suculenta, y encantadora por su compañía. Hoy en día, esas sonrisas y esas miradas se convienrten en lágrimas en los ojos que no me salen sino a mares. El tiempo cambia muchas cosas, pero no me cambia los recuerdos.

 

Lágrimas en el para�so.

La verdad es que siempre digo lo mismo, que acabará hasta las pelotas de mis infantiles rabietas y excesivamente melosos artículos y mensajes (ya sólo me falta mandarle una carta). Por una vez, trataré de evitar decir su nombre, aunque no sé si podré. Total, Él sabe perfectamente que es Él y muchos de mis cercanos también saben quién es. En cualquier caso, habrás de perdonarme otra vez por escribir este tipo de cosas. No es que no me canse de escribirlas, es que desde que no te lo puedo decir a la cara (o que tú me lo leas en la cara, mejor dicho) no encuentro otro modo de que recuerdes que como yo sólo te pueden querer un par en Santander (y hasta habría que verlo).

La verdad es que ninguno de los dos era muy normal. Fuimos tan anormales que ni siquiera nos estrechamos la mano cuando hablamos por primera vez. Él y yo nos conocimos por internet. Jamás creí que podría salir nada especial de un mundo que se rige por un alfabeto que consta de dos números, pero pasó. De todos modos, no éramos normales. Porque hay que ser anormal para quedar una segunda vez cuando uno le pareció al otro un muro con demasiado cemento y el otro le pareció al uno una goma elástica dada de sí. Tampoco es de gente normal buscar en un hombre que el destino marcó de incompatible un acompañante para una noche loca entre semana en un apartado local. Y menos normal es aceptar.

No sé cómo terminó sucediendo, pero al final acabamos juntos. Juntos en espíritu, como dirían Maná, y poco a poco más juntos físicamente. Nos ocupábamos las tardes mutuamente con el mayor de los amores y así pasaron los días, las semanas y los meses. Al final un día me dijo: “Closto, me voy”. Mil proyectos, como el de Sin Censura, proyectos de ilusiones y de alegre compartir, cayeron por un abismo de sombras hacia la más recóndita oscuridad. No diré que vi roto nuestro futuro, pero sí algo rasgado. Yo lo tenía y creía tan mío que de pronto, incluida la ilusión de verle y de oler sus sudorosos poros todos los días, se rompió su figura en millones de trozos y desde entonces siempre he tenido legañas. Me quedó de él el recuerdo, siempre el recuerdo, una promesa aún sin cumplir y muchas ganas de vivir en la misma ciudad.

Es curioso cómo el tiempo parece no pasar cuando estás en buena compañía. Vuela, pero a ti se antoja una eternidad. Supongo que la sensación mezcla el gozo de estar con esa persona tan especial y a la vez el sentimiento de que está bien y que está contigo aunque no lo veas por ningún lado. Porque con ciertas personas, hasta los enfados son un paraíso.

Esto es lo que llevo clavado en el corazón desde que me miraste por primera vez y me viste como un enano arrogante, lascivo, superficial y soberbio; porque no alcanzo a arrebatar a mi núcleo esa rosa negra que se nutre de mi sangre y que vive porque vives, y porque tampoco quiero hacerlo; porque no alcanzo a comprender mi vida sin ti. Te lo he dicho más de una vez, pero te lo repito: siempre he creído que llegaríamos a ser la pareja perfecta. ¿Sabes qué te digo? Eres un perfecto hijo de puta. Me resumes cuando te miro, me perdonas cuando lloro y me abrazas aunque seas tú quien tiene frío. A veces pienso que no es lo nuestro el amor de los enamorados, sino que es mucho más, y por eso nunca me canso de ti, ni me alegro cuando te quedas solo ni me enfado cuando encuentras a un amable ricachón que acaso planee llevarte en yate por todo el mundo. Qué cruel es el mundo al no dejarme tenerte conmigo. Adorno de lágrimas para este artículo.

Mira lo que has conseguido.

Bueno, ahí lo tienes. Es el cuarto, creo, que te escribo. Esto lo has conseguido tú con tu maldito carisma y tu endiablada labia. No sé por qué mereces que se te quiera, pero la verdad es que lo mereces por justicia. Me has aportado y ayudado en muchas cosas, lo sabes, y después de valorar todo lo que hemos vivido juntos y todo lo que habría querido que hubiéremos vivido juntos, sólo sé decir que el mundo sin ti no sería tan mundo, y que la vida sin ti, no sería vida.

Gracias por haber nacido.

Comentarios»

1. equelicua - abril 2, 2008

Ay, mi niño! Llorar es bueno, y te lo dice una experta en eso, soy una llorona.Y me siento bien cuando lo hago. Me acuesto y me levanto con los recuerdos que están presos en el laberinto de mi memoria pero gracias a ellos mantengo vivo el corazón.
Petonás, enormeeeeeeeeee!

2. ALBERT - abril 2, 2008

¡Ey, Closto!

antes de nada, te advierto de que te he dejado también un comentario en la anterior entrada.

¡Vaya! No creo que caigas en sentimentalismos rosas con un estilo tan sensacional como el que tienes. Antes bien, yo diría que tienes una sensibilidad expresiva (la afectiva, es indiscutible) que rebasa cualquier sentimentalismo. Ya me gustaría saber que mi sola existencia ha impactado en alguien y que ese alguien lo expresa con una prosa tan poemática, vibrante, sincera, capaz de derrumbar cualquier muro de contención.

Mis deseos más pertinaces para que un futuro cercano albergue la posibilidad de verse revividos los recuerdos de antaño aquí evocados.

3. Closto - abril 3, 2008

🙂 La verdad es que estoy feliz. Muchas gracias por los animos y los buenos deseos. Ojalá Dios os asista con algo como lo que yo econtré en esta persona. Os lo merecéis mil vces más que yo. (K) Besos, amores. Y gracias sinceras.

4. YuhaSpace - abril 4, 2008

Bueno Clostito y que digo yo a esto?
Son mil y una las cosas que suisiera expresar, las que te quisiera decir pero todas ellas se quedarian cortas, no llegarian a expresar en ningun momento lo que quiero, siento, pienso…
Solo puedo decir que eres una puta zorra, creida, engreida, egocentrica, no tienes perdon de dios por este post que has escrito…. no te lo perdonare nunca.

Hay una cosa que si quiero decirte, y en la que por una vez y sin que sirva de precedente te voy a dar la razon. Dices que solo hay dos personas en santander mas importantes, y no, nadie, y digo nadie, ha demostrado tanto como lo has echo tu.

Un besazo enorme, pero reitero, esto no te lo perdonare en la vida.

5. Closto - abril 4, 2008

Yo no te puedo decir más por aquí por hoy, a pesar de que me queden miles de cosas por decirte.

6. Aeikan - abril 5, 2008

Es lo más bonito que he leído en mi vida.

De hecho, ahora mismo se me están cayendo dos lágrimas por las mejillas.

Ojalá algún día alguien me escriba unas líneas con sólo la mitad del sentimiento que hay en las tuyas.
🙂

7. YuhaSpace - abril 12, 2008

Es que…. Closto es mucho Closto.

Por cierto, me ha echo gracia tu relato xD. Ya hablaremos de el a partir del dia 21

Besos

8. Saph - abril 13, 2008

Llevo mucho tiempo curioseando por este blog y no tengo perdón de Dios, porque por una cosa u otra nunca comento (en parte porque he aterrizado aquí viajando por enlaces de “blogs amigos”, y me siento un poco como un invitado inesperado que no tiene nada que ver aquí, realmente xD ). Pero como personalmente me revienta que la gente lea mi blog y no comenten, no puedo evitarlo y comento.
Me encanta tu blog, para empezar n_n Es entretenido, es interesante, y además escribes genial, así que no hay más que pedir. Y ahora, en relación a este artículo en concreto, (y desde mi absoluta ignorancia del caso xD Soy la voz objetiva) me parece un texto bellísimo. Es precioso. Logras despertar sentimientos en los demás (empatía, quizá…), tal vez por lo intensos que son en el texto.
Me ha gustado muchísimo. Y si no estorbo por aquí, seguiré leyendo y comentando.
¡Saludos!

9. Closto - abril 14, 2008

Vaya. La verdad es que con la poca gente que comenta, es un sincero alivio ver que todavía hay gente que entra y lee y, sobre todo, comenta. Así que entra y comenta y opina y rebate y discute y alaba todo lo que quieras, que si el blog tiene algo bueno es que está abierto a todos y nunca rechaza una opinión amiga. Así que muchas gracias por venir, perdona por no andar muy inspirado para poner más artículos estos días y espera que pronto me pasaré a comentar tus artículos.

^^ ¡Mil gracias!

10. Burning - abril 16, 2008

Eres un cabrón tíoo_O hacía tiempo que no me emocionaba leyendo algo que no fuera dirigido a mi. Lo has expresado tan bien que es imposible no hacerse minimamente a la idea de lo que quieres expresar. Y parte de las cosas que comentas se me hacen familiares en parte, aunque yo no quería a esa persona del modo que tu a la de tu texto xD

11. Closto - abril 16, 2008

Vaya, Burning, me alegro de que te haya gustado. No sé… Cuando te toca la musa, supongo que te hace hacer cosas geniales.Y posiblemente tú también hayas querido como yo o más. A saber.


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