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La muerte de la poesía noviembre 25, 2007

Posted by Closto in Existimationes, Fabulae, Officia, Otium, Themae personales.
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En un tiempo en que los héroes no tienen cabida, un descarado dedo se puso manos a la obra para trazar una historia que resultase en un engendro que no es sino un insulto a los bardos.

Beowulf, un antiguo príncipe venido a héroe que se proclama rey por derecho hereditario, se ve convertido en una marioneta de la lujuria y el vicio, un héroe venido a menos, a traidor, que se convierte en rey por venganza de un suicida harto de la vida. No contento con verse convertido en padrastro de un difunto monstruo, se enzarza en una relación extraña con un ser que, iracundo y sediento de venganza por la muerte su monstruoso hijo, aparece retratado como un lascivo y lúbrico ser humano con gigantes senos y una vagina sin hueco.

50 años más tarde, Beowulf, cansado de todo, se tiene que enfrentar a su hijo, un bicho volvador sobre el que una leyenda pesa. El monstruo, que no era más que un dragón más entre otros tantos, imponía tanto que todos menos uno se acercaron junto a Beowulf a él. El ejército, en cambio, se enfrentó sin miedo a un dragón que representaba el colmo de los colmos en el libre albedrío de la libre interpretación de textos tan antiguos como sagrados. Así, su historia, destinada a morir en el interior del estómago de una criatura fantástica, muere en la orilla de un mar helado desangrada por despidadas estocadas hechas con plumas y tinta proveniente de la sangre que las páginas del épico poema derramo por la traición.

Ésta es la historia de un hombre que muere dos veces. Para más señales del lector ignorante, Beowulf es un héroe que vivió mucho tiempo antes de que el cristianismo fuera algo imaginable. Mucho mucho antes de que llegase a ser una mentira (allá por sus principios). Increíblemente, la mujer de Beowulf, una reina que es regalada al mejor postor como quien dice, se convierte al cristianismo al final de la película. Igual o peor error es decir que existen relaciones familiares entre los humanos y los monstruos, pues es pura farsa. Beowulf no es padre de ningún dragón, el rey muerto no es padre de ningún Grendel y Grendel no es ningún bicho saltarín con piel de árbol. Tampoco acosa el dragón la ciudad imperial y los soldados no mueren por su fuego porque no se atreven a enfrentarse a él. Los únicos que se ven las caras con el monstruo son él y su más fiel amigo.

Desde luego es una vergüenza que traten a la gente como un simple objeto chupaimágenes. Lo único que saco en claro de todo esto es que quien quiera salvarse de ser un cordero más tiene que estudiar lo que hace ya milenios sucedió. Grecia, Roma, los pueblos escandinavos, Egipto, Babilonia, los fenicios, y toda la historia asiática y americana que me dejo por mencionar son la materia obligatoria para poder juzgar la verdad de hoy en día con ojos intemporales que disciernan la verdad y la mentira. Es curioso que Catón, Virgilio, César, Cicerón, Odín, Thor, Freya y Ra sean de verdad dioses verdaderos.

Y éste es el fin. ¿Que por qué no sigo hablando de la película? ¿Acaso merece la pena deshonrar más a quien ya lo ha perdido todo?

La historia de un hombre que ha muerto dos veces

Comentarios»

1. Luxord - noviembre 26, 2007

Bienvenido al mundo de las victimas de adaptaciones al cine de nuestras obras favoritas.

2. Elizaabeethh - febrero 5, 2010

puurasss babozadass yaa mee tienee artaa hijooss dee suu madreee


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