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Historia de una minoría rechazada V marzo 23, 2007

Posted by Closto in Littera, Scholae scripta, Thema gay.
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El nuevo siglo: el largo camino a la aceptación

No podemos pasar del siglo XIX al XX sin mencionar a un clásico en la literatura homosexual. Para hablar de este autor volvemos al inicio de este apartado: Grecia. Konstantinos Petrou Kabafes (transliteración de Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης), más conocido por Konstantinos Kavafis, quien no tuvo mucho éxito en vida pero que en muerte aumentó su fama llegando, según la Wikipedia, a ser un icono de la cultura homosexual en la década de los sesenta .

En cualquier caso, Kavafis se aleja del estereotipo de escritor homosexual por su total aceptación. Esto quiere decir también que la difusión de su poesía era muy limitada , aunque así lo prefirió él, pese a no ser de su agrado . Así, Kavafis, consciente de todo lo que representa ser homosexual, acepta las consecuencias y, como dice Woods, si lo que adviene es la vergüenza, ésta será recibida con orgullo (Op. Cit., pág. 191).

Como mención especial, citamos aquí también a Marcel Proust, quien, en su libro En busca del tiempo perdido vuelve al tema de la homosexualidad una y otra vez, constantemente, y que pasa de elogiar el lesbianismo a creerlo una mera prueba de envidia heterosexual .

Pero el autor sobre cuya obra nos centraremos en los siguientes párrafos no es otro que el Nóbel Thomas Mann. Mann nació el 6 de junio en Lübeck, Alemania, en 1875 . Perdió a su padre cuando el joven escritor contaba con 16 años y su madre, 40 . La familia de Mann fue una familia bastante curiosa. Apartado de sus dos hermanas y de su madre, “se encontraba más cómodo con la familia de Katia que con la suya propia ”. Katia fue su esposa, a quien conoció en Munich. Ella recogerá después, con ayuda de tres de sus hijos, en sus Unwritten Memories, todos los recuerdos y detalles que guardaba, así como diversas cartas y diarios del autor.

Thomas Mann tuvo seis hijos, Erika, Klaus, Golo, Monika, elisabeth y Michael, de los cuales dos, los más mayores, Erika y Klaus, eran homosexuales. Además, Klaus y Michael se suicidaron, al igual que su hermanas Carla y Julia (Lula) y su madre, la brasileña Júlia da Silva, que se suicidaron en 1910, 1927 y 130 respectivamente, la primera, víctima de un chantaje y la segunda, desgarrada por la pobreza, un matrimonio infeliz y la viudez, luego . Por lo que dice el propio autor, sólo amaba a dos de sus hijas: Erika y Elisabeth. Los demás sólo obtuvieron de él silencio, dureza e ira .

Mann solía gustar de introducir en sus obras personajes copiados de la realidad. Tanto personas de su familia, como amantes (su compañero de clase Armin Martens), aunque no fuesen más que amores platónicos, etc. Pintaba las escenas y las personas con la misma exactitud con la que las veía. Por ejemplo, el propio Tadzio y su familia, como relata Katia en su libro, eran personas reales que él vio, y la escena en la que ve al chico por primera vez es una escena real , llegando incluso a hacer una detallada descripción de la muerte del personaje basado en el hijo de su único hijo heterosexual, Michael, al que adoraba . Su complicada homosexualidad, plasmada en toda la colección de Mann, no olvida su obra La muerte en Venecia.

Comentarios»

1. Löss d’èl Dhêsbánn - marzo 24, 2007

Güílóf Mann, láiqjíís. Güílóf Venís, láiqsíís. Güílóf láif, láiqítís. Güílofiú, láiqiúa:. É lát.

2. Closto - marzo 24, 2007

Esto sí que no lo he entendido.


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