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Historia de una minoría rechazada IV marzo 16, 2007

Posted by Closto in Littera, Scholae scripta, Thema gay.
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Normalmente esta publicación semanal se expone los miércoles, pero debido a problemas “técnicos”, esta semana se meuve su reproducción al vienres. Perdonad las molestias.

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En la segunda mitad del siglo XIX, en 1854, nació en Irlanda uno de los más grandes literatos: Oscar Wilde. A pesar de haberse casado y tenido varios hijos, la relación más intensa la vivió con Alfred Douglas. Colm Tóilbín recopila en su libro varias notas al respecto que nos dan una idea de la relación que mantuvieron:

“En julio de 1894 Wilde escribió:
“Es realmente absurdo. No puedo vivir sin ti. Me eres tan querido, eres tan maravilloso. Pienso en ti todo el día y echo de menos tu gracia, tu belleza aniñada, la brillante agudeza de tu ingenio, el delicado capricho de tu genio, siempre tan sorprendente en sus repentinos vuelos de golondrina hacia el norte o hacia el sur, hacia el sol o la luna, y sobre todo, a ti mismo […] Londres es un desierto sin tus delicados pies, y todos los ojales se han vuelto hierbajos: las ortigas y la cicuta son “la única vestimenta” ”” .

Pero, por otro lado, también sabemos que lo que parecía una fuerte historia de amor, lujos y despilfarro (Oscar Wilde era un genio tanto escribiendo como gastando dinero), una historia bohemia, acabó por tornarse en una historia de aversión:

““Conseguí uvas especiales de Londres para ti, ya que no querías las que suministraba el hotel, inventé cosas para agradarte, estuve contigo o en la habitación contigua, me senté cada noche contigo para calmarte y distraerte”.
Poco después, cuando Wilde enfermó también:
“los dos días sigueitnes me abandonaste del todo, sin cuidados, sin atención, sin nada […]”.

“Por supuesto”, escribió, “me tenía que haber deshecho de ti”, y, sin embargo:
“por el profundo aunque desacertado afecto hacia ti […] me rendí ante ti para siempre”” .

Vemos, pues, que Wilde vivió con Alfred Douglas una fuerte pasión. Aunque estos dos extractos en los que se recopilan diversos fragmentos de cartas están alejados en el tiempo, podemos notar en ellos siempre la furia encendida, tanto la furia amorosa y ardiente del amor como la oscura y devoradora del, por así decirlo, adiós.

Comentarios»

1. jurgi - marzo 16, 2007

jajaja, k rotundo con lo de paris!! lo importante de la historia no es la ciudad, sino las historias k tienen lugar en ella!!

Un abrazooo!!

2. Closto - marzo 17, 2007

Bueno, ya, pero es que a mí lo francés me repatea😄. En fin, que si surge la oportunidad, la veré, pero ayer ya otro amigo me comentó varias películas más para ver y es un poco mucho demasiado. De todos modos, no creo que las vea tampoco XDDDDDDDDDD, entre otras cosas porque la mayoría ni recuerdo cuáles son.
Venga, besos, Jurgi.


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