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¿Por qué? enero 9, 2007

Posted by Closto in Littera, Thema gay.
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La bibliografía que he tomado prestada de la librería de la universidad para el trabajo de literatura me ha posibilitado abrirme a nuevas noticias de que yo no tenía ni la más remota idea por varias razones como que yo he nacido (en varios sentidos) relativamente Uno y uno, ¿Por Qué no?tarde y que no me he leído un libro de divulgación ni noticia en mi vida (ni me he molestado en saber siempre y cuando se trata de esta mierda de sociedad). Mi corta investigación me ha llevado a ciertos textos, párrafos, libros y fotografías de gran interés para mí y hoy (mi intención es seguir con ello en otros artículos) quiero empezar, a grandes rasgos y con conclusiones precipitadas, motivadas por una euforia sobrenatural y espontánea, un apartado dedicado a una lucha que por edad me pilló lejana, aunque no mucho, y de la cual no tuve yo noticias hasta que me empecé a abrir al mundo. Se trata de una árdua pelea que lleva teniendo lugar desde que el hombre es hombre cristiano. Bueno, no he resistido la tentación de empezar a echar la culpa de la discriminación de los gays (“homosexuales” es una palabra que detesto) a los judeocristianos, quienes, según creen la mayoría de los especialistas, empezaron a tachar todas las prácticas sexuales y genitales (ojo, no he dicho “prácticas homosexuales”), lo que degeneró, parece ser, con el paso del tiempo, en una chistosa costumbre de ajusticiar a los gays sin ton ni son (en la medida en que esta expresión puede encajar).

Una lectura a una tesina me desveló que, a pesar de que eran pocos los asesinados, todos los años caía algún que otro pobre. ¿Razón? Obstinación. Hasta la llegada de los derechos humanos (para que se vea la inutilidad de lo que son los derechos, dejo aquí patente que no son más que una serie de frases que la gente tiene tomar como si leyes fuesen, o sea, más y más opiniones), reconocidos tras la revolución francesa, los gays eran cruelmente humillados y maltratados, siendo penada la homosexualidad (algún día haré un artículo para inventar algo que sustituya a esta palabra) con la renta de caput, o sea, con la condena a muerte.

En España la cosa fue mal gracias a los amigos Primo de Rivera y Francisquísimo General, quienes pusieron trabas y más trabas a los gays y su Diario de dos flores pisadas.expansión. Lo demás, hasta ahora, más o menos se conoce. Ahora los gays tenemos derecho a casarnos y todo eso. Pero retomemos las lecciones de historia a las que tantos jóvenes faltan. Leyendo por encima el libro Redada de violetas, de Arturo Arnalte, vi unas fotos de un semanario español llamado Por qué en el que se publicaron noticias, entre otros muchísimos temas, por supuesto, sobre arrestos de gays y movimientos de liberación, especialmente el movimiento americano. Lo más escandaloso es el tono insultante y despectivo con que escribían y describían a los protagonistas. Si se me permite, y sino, también, voy a copiar algunas partes de varios artículos diversos. No puedo copiarlo todo por falta de espacio, pero os aseguro que todo va en la misma línea.

1) Reportaje sobre gays que celebran el carnaval de Sitges vestidos de mujer:

Para “el tercer sexo”, todo el año es carnaval.

Sí. Para “ellos” todo el año es carnaval. Los doce meses de cada año son buenos para maquillarse, pintarse, cepillarse, cuidar su melena o su peluca, calzar altos tacones, usar medias y ponerse collares y pulseras. Se sienten más “ellas” que “ellos” […]. Las corrientes de la moda parecen creadas por afeminados y para satisfacer a los afeminados […].

Los corruptores.

No olvidemos, como principales impulsores del homosexalismo, a los artitas populares que destacan en cualquier tiempo. Con sus ademanes, con la aceptación total que consiguen, pese a que todo al mundo sabe lo que son, contagian y corrompen a chicos imberbes que sueñan con llegar a ser artistas como aquéllos, o que carecen de medios económicos son “protegidos” por invertidos que poseen muchos.

Los jóvenes saben que pueden encontrar a estos “violetas adinerados” en determinados bares […], conocedores de todo esto, buscan a un adulto mariposo para desvalijarle. Uno entra en contacto con el invertido, le lleva a un lugar solitario y allí aparecen los otros que invitan al “violeta” a que entregue cuanto de valor lleve encima, propinándole encima una paliza. A veces le llevan a un piso y obtienen fotografías con las que luego chantajean al homosexual.

Los homosexuales arrostran estos peligros; saben que les acechan peligrosos enemigos, pero su desviación moral es tan fuerte que nada les detiene a la hora de dar rienda suelta a sus vicios. Atacan a los niños, buscan ávidamente a los jovencitos, se unen con otros invertidos y con la fuerza tremenda de cualquier maffia, que Los gays, reducidos a flores.en este caso es internacional y está sólidamente apiñada”. Por Javier Peña.

Pero nada tiene que envidiar este pequeño párrafo que acabo de terminar de leer al extracto de arriba:

2) Artículo “De los “violetas” de ayer a los “mariposas” de hoy”:

“Conviene empezar diciendo que, con excepción del artículo 352 del Código de Justicia Militar, ninguna disposición penal sanciona en España los actos de inversión sexual, salvo que configuren otra forma delictiva, como “abusos deshonestos”, “corrupción de menores” o “escándalo público”. Pero, aunque el homosexualismo no constituya delito, sí que puede determinar que quienes lo practican sean considerados sujetos peligrosos, para lo que debe tenerse en cuenta la “habitualidad”, pues “sólo una repetida realización de actos merecedores de ser catalogados como de homosexualidad, revela la perversión sexual generadora de una antisocial conducta””. Esto sin mencionar más artículos o ejemplos, como la forma con que Enrique Rubio pregona a los cuatro vientos que los gays “se van de manifa“: “¡El colmo! 20.000 homosexuales se manifiestan en Nueva York”.

El colmo, pues.

Bueno, que estas sabias palabras (parece ser que en esa revista que extorsionen y chantageen a los homosexuales es motivo para volver a escribir contra ellos -no sé si por imbéciles, aunque cualquiera lo sería si le van a llevar a comisaría a Dios sabe qué si no pagas-) sirven para dedicar este pequeño inicio de un análisis que pretendo más profundo sobre el tema a esa revista, que espero y creo (más que nada porque nada he oído sobre ella) ya muerta y extinta. Siento no disponer de material fotográfico “serio” con que adornar este artículo, pero del semanario no he encontrado nada. Si puedo conseguir algo en la universidad e inmortalizarlo con mi cámara, pronto lo veréis aquí publicado.

En el mismo libro Redada de violetas he encontrado por fin, comentando una de las fotos que presenta, la mejor forma de hablar de los que ejercen la prostitución masculina. Que conste que no lo digo con intención de burla ni menosprecio, pero me ha gustado el término putillo para los hombres prostitutos. Seamos sinceros: “puta” es una palabra muy cómoda y “putillos” (ya agregado a mi diccionario personal) me parece una versión alegre y cómoda también, valga la redundancia, pero nada denigratoria, a diferencia de “puto” (como sustantivo) o “prostituto”.

Así que hic et nunc empiezo una guerra contra los restos de un enemigo derrotado. Una guerra que empezó mucho antes de que naciera pero que no por eso desmerece mi participación tardía e inútil. Este blog está al frente del batallón más pequeño pero más decidido del mundo. No habrá más que un soldado, objeto de mofa por el resto si cabe, pero que no cejará en esta intención que puede mover montañas. El frente opuesto ha caído, pero la tierra de nadie no ha sido conquistada y quedan restos de batallas. La guerra ha acabo, pero las hogueras no se han apagado aún, como dirían aquéllos. Fiel, pues, el ciar no tiene lugar en mi frente.

 

Violetas somos y en violetas nos convertiremos.

Como comentario al artículo de Javier Peña, a quien por respeto no llamo gilipollas directamente, debo aclarar que tiene razón. Y cuando un imbécil tiene razón por algo será. Los gays perseguimos a los niños, los secuestramos, los violamos y, encima, les robamos los caramelos. ¡Somos unos auténticos hijos de puta! Además, nuestra tendencia invertida nos lleva a hacer del sexo un vicio diabólico del que no sale más que perversión carnal. Prueba de ello es que, cuanto más follamos, más se demuestra que estamos no sólo tocados del ala sino que ya vamos autolanzados al vacío del suplicio eterno. Vamos, que merecemos todas las palizas, extorsiones, insultos, amenazas, golpes, malos ratos y desamores que vivimos porque (volviendo a Redada de violetas), como otro h _ j _ d _ p_ t _ a (en este caso un funcionario cuyo nombre no se indica -pero que gustoso habría puesto- y que trabajaba en la prisión -en el libro aparece como el o un encargado de los libros- en la que encerraron a uno de los protagonistas -por cierto, el libro es biográfico, deduzco-) comenta a uno de los que es retratado en el libro (con voz amorosa, supongo), antes de cambiarle al preso una bombilla por otra menos potente (Dios sabe por qué), “a los maricones, yo no os quemaría, pero os juntaría a todos en una isla desierta para que os devorarais entre vosotros”.

Pero, vamos, que lo tenemos ganado por imbéciles, maricones, “hombres” (cortesía de Por qué), mariposas y violetas, porque para ser todo eso sólo se puede ser un puto gay de mierda, tan gilipollas que se deja poner nombres de toda índole, tanto animal como vegetal como ninguna de las dos, puesto que la imbecilidad no depende de flora o fauna, ya que sólo depende de reporteros y periodistas (por meterlos a todos en el mismo saco -y no sólo a los “profesionales” de la prensa-) que se dedican a venderse a las modas y a las costumbres, por lo general, más sucias, como los chaqueteros que son, como los lerdos que son. Porque, sí, ellos también merecen un atributo “plantil”: ¡girasoles! ¡Eso es lo que son! Girasoles que se arriman al sol que más calienta, y ahora casi soy yo, pues más airado (lleno de ira) y caliente no puede haber nadie más que yo al escribir el final de este artículo.

¡Ah! Y le deseo a ese malnacido una larga vida (sé que vive porque bicho malo nunca muere) para que acabe como Edipo (y no pongo aquí más detalles de su fin porque podría venir alguien y decir que me paso un pueblo con mis opiniones -todo por mantener el prestigio infernal -guiño a Dante- de este blog-) al ver lo pervertida y corrupta que está ahora esa suciedad a la que antaño supongo que adoraba.

DIXI.

Comentarios»

1. yuhaspace - enero 9, 2007

Bueno casi necesito un cerebro nuevo para poder leer el post pero bueno, he de decir que me parece bastante interesante. Ademas, me gusta como has tratado el tema😉. En fin… ya veremos tus proximas novedades xD

2. Closto - enero 10, 2007

Muchas gracias, Alberto José.😛 Siempre intento ser lo más sincero, insultante, crítico, satírico y leal posible. Vamos, que para que me salga una bien tengo que rezar el rosario😄.😉 No, en serio, esta vez he querido que saliese bien, pero sin perder mi estilo propio (ése que no puedes elegir pero que crece en ti -indirecta un tanto lol, ¿no?-).

3. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 10, 2007

… pero la luz excesiva ciega a Dante, recupera la vista, y contempla ahora a todo el Paraíso como un río de luz…

LdD

4. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 10, 2007

Ordenando en viejos papeles llenos de arañas, hemos encontrado el siguiente texto de Rolando que copiamos más abajo, y, tal vez, sea este el lugar para que no se pierda antes de que pueda ser discutido, ya en el Dêsbhànn, ya en la Tela-Raña.
De no ser así, borrarlo sería una buena idea.

Roland Barthes
Fragmentos de un discurso amoroso (fragmento)

” Cuando imagino suicidarme por una llamada telefónica que no llega, se produce una obscenidad tan grande como cuando, en Sade, el papa sodomiza a un pavo. Pero la obscenidad sentimental es menos extraña, y eso es lo que la hace más abyecta; nada puede superar el inconveniente de un sujeto que se hunde porque su otro adopta un aire ausente, mientras existen todavía tantos hombres en el mundo que mueren de hambre, mientras tantos pueblos luchan duramente por su liberación… ”

El Poder de la Palabra
http://www.epdlp.com
Barcelona – Nueva York

Por otra parte hemos estado pensando un rato y hemos llegado a un punto en el que no podíamos seguir solos, hemos estado pensando que si hacen mal en llamar a tu amigo Violeta, ¿por qué le llamas tú Alegre, por qué hay que ponerle a tu amigo un nombre?

Vale
LdD

5. Closto - enero 10, 2007

Gracias por vuestras aportaciones, amigos del desván. Dante ya conoce desde hace muchos años la verdad absoluta, pero eso nos pasará a todos tarde o temprano.

En otro orden de cosas, yo también me he preguntado muchas veces por qué habría que ponerle nombre a mi amigo. La verdad es que tampoco he llegado a descifrar la respuesta; de hecho, hay ejemplos de que en realidad hubo un tiempo en que la libertad era plena al no tener ni un solo sonido que delimite ningún aspecto. Supongo que esa costumbre moderna de querer definirlo todo y cerrarlo y encerrarlo en una serie de sonidos es lo que me lleva, por costumbre, a aceptar que viva, como todas las cosas víctimas de las personas, bajo el peso y las esposas de un nombre. De todos modos, no quiero hacer ahora una nueva teoría del lenguaje, ya que esto es un tema que he de meditar muy seriamente. Pero lo que me parece mal no es que le llamen violeta en sí, lo que más me molesta es que con ese vocablo escupan todo su odio por su condición. La connotación, queridos desvanienses, es lo que me mueve.

6. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 10, 2007

Hemos tomado nota de esa posibilidad que planteas de que un nombre tenga peso. Tendremos que abrir otro debate, porque, si pesamos un folio catalán con la palabra nombre escrita encima y luego pesamos el mismo folio catalán después de haber borrado la palabra nombre, ¿encontraremos dos cantidades distintas? Suponemos que si, que ese poquito de tinta que se necesita para escribir la palabra nombre, pesa. Pero no lo suficiente como para condicionar la vida de tu amigo.

Kalinikhta
LdD

7. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 10, 2007

Senos ha olvidado apuntar que hay dragones que escupen odio y hay dragones que escupen fuego, pero lo hacen aunque tú no digas nada.

8. Closto - enero 11, 2007

En respuesta al primer comentario, el peso de la tinta no es el peso de la palabra, puesto que, al fin y al cabo, una “g”, por ejemplo, no es más que un garabato que hemos decidido que tenga cierto valor, igual que el resto de garabatos que nos evocan a los caballos, las flores o similares.

En respuesta al segundo comentario, he de reconocer que vuestra retórica me pierde, pero bien en cierto que no pasa en el mundo sólo lo que yo menciono y mucho de lo que ocurre nunca será mencionado, pero siempre hablo desde lo poco que un dragón que a veces escupe fuego y otras odio como yo puede saber.

De nuevo, gratias vobis.

9. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 11, 2007

¿Cuanto pesará la tinta necesaria para escribir la palabra dragón? Pero, ¿qué tipo de tinta? ¿china, alemana? ¿pesa más la tinta negra que la azul?

En el desván también quedan dragones, no muchos; son, en su mayoría, viejos y los pobres no escupen nada; ahora se dedican a mover los libros de estantería en estantería cuando hay que hacer limpieza general y suelen afirmar que la literatura universal pesa mucho aunque las palabras no pesen nada.
Uno de esos dragones trabajó en aquel libro de colores que contaba un cuento tan largo que resultó interminable. Le gusta salir a volar de noche, para que nadie vea que está apagado, y nos suele llevar de paseo, si insistimos mucho.
Y desde el cielo vemos la ciudad, y a los buenos y a los malos y a los diablos que calumnian. Y todo parece tan ligero…

De verdad que nos gustaría saber cuanto pesa este matricial mensaje

10. Closto - enero 11, 2007

Estos mensajes, según creo, por ser virtuales y cibercreados, no pesen nada. De hecho, muchas veces he pensado que lo que hay en la red no tiene consistencia. De todos modos, es lo que menos cuenta.

Por otro lado, querría preguntaros, amigos, qué tienen los dragones que ver en un tema como éste. No quiero despreciar vuestros mensajes, pero agradecería que criticarais más lo que se dice en el texto, puesto que esto no es un tratado de filosofía ni un cuento de hadas.

11. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 11, 2007

“Dragones, mariposas, rododendros, violetas, mariquitas, chinches, reinas, hadas, cuentos y tratados de variada filosofía” es el título provisional de una novela larga que escribiremos cuando acabe el verano que viene si todo va bien.
Lo que solemos llamar el mundo ha cambiado, pero eso lo sabemos todos, incluso nosotros, nada es como se lee en los libros, ni como lo recuerdan los viejos; enfadarse sirve de poca cosa en la mayoría de los casos, no el tuyo, ya que cuanto más enfadado estás mejor escribes.
Cur?
Ld

12. Closto - enero 11, 2007

Iba a dedicar un artículo a la memoria de esa frase última que ponéis, pero veo que ya no tiene gracia porque no resultaría misteriosa.

Por cierto, gracias por esos minutos de aclaración, amigos, a la salida del idioma que convierte a los blasfemos en pequeños satanes, pues una disculpa os debo por mi anterior comentario.

13. Löss d’èl Dhêsbánn - enero 12, 2007

Nesciamus quid velis. Excusationem poscomus te quodammodo. In lunae diem loquebimur pedetemptim.

Kalimera
Atticensis

14. M - enero 14, 2007

Mas? Y mas?? Y mas????

Son necesarias esas amenazas con seguir escribiendo??

Juas, Es coña nene, sabes que me gusta mucho que escribas!! Y aun mas, que te animes y me des una sonrisa!!😛

En fins que nada, que un besote muy grande!! ;P

15. Closto - enero 14, 2007

^^ Hola, guapooo. Gracias por pasarte de nuevo y dejar tu comentario. No me esperaba que entrases. La verdad es que ha sido toda una sorpresa.

Nada, nada, luego ración de sonrisas, por pasarte.

16. el barines - marzo 12, 2007

soy gay de barinas-venezuela y mi deseo es casarme con el gran amor de mi vida lastima que aqui es un pais tercer mundista y no existen esa clase de bodas

17. Closto - marzo 12, 2007

No creas, amigo barinés. Éste también es un país bastante tercermundista, pero las bodas entre gays se permiten. Tiempo al tiempo, que algún día podrás casarte con tu bebé, jeje. Sino, siempre te queda la opción de viajar sólo para casarte fuera. No serías el primero.


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