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Noches locas y lágrimas enero 8, 2007

Posted by Closto in Casus, Littera.
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Efectivamente, ayer y hoy he tenido unas “noches locas”, es decir, que me liberé una nimia parte de lo que necesito, a diferencia de mi rutina.

El sábado tuve una horrorosa tarde melancólica que mi queridísimo Link salvó con su espada, o sea, que me la pasé entera jugando al Zelda. En parte me vino bien, porque así no pasé contando las horas que me quedaban para empezar el curso y ver el tiempo pasar, aunque por otro lado no saqué mayor provecho a la jornada. Afortunadamente, Mr. Xabi me rescató de una noche similar al convidarme a una cena para los colaboradores de la radio (sí, colaboro en una radio). Dicha comida empezó mucho más tarde de lo que estaba previsto, pero la culpa fue del personal del Krunch, que tardó milenios en preparar todos los pedidos (la espera nos extrañó), aunque nuestra esquina se entretuvo con juegos de magia y trucos de cartas.

Luego, una vez hubieron desertado dos de los miembros a la reunión llamados, pusimos rumbo a Moyúa con intención de desmembrar el resto del grupo. Yo, aprovechando la cobarde huída de otro, Plazas hay muchas, plazas como ésta, ninguna. Ecce Moyúa.me arrastré por las calles hasta la plaza Jado, hundida literalmente, hasta que reaccioné y me replanteé mi situación. Movido por la necesidad de liberarme del estrés y demás rollos psicológicos, di media vuelta y con una llamada telefónica localicé a los supervivientes. Situados en lo alto de un irlandés (no un hombre irlandés sino un bar), me recibieron con los brazos levantados. Bueno, en realidad sólo Xabi levantó un brazo para indicarme su posición😄. El caso es que pasamos un rato agradable (sorprendenete confesión de Javi la de que Mr. Ricitos de Oro tiene alguna canción que otra que merece la pena) hablando de malos cantantes y grandes maestros como el Dios (Joaquín Sabina), a quien dedicamos Mr. Xabi y yo unos trocitos de su melancólico, hacedor de lágrimas y siempre precioso himno A la orilla de la chimenea (la cual procedo a escuchar). No hace falta que os diga que es una descarga obligada.

En fin, que al rato salimos a la calle y, entre hembras (tengo que mirártelo, Xabi, perdón) y un macho que vomitaba y zigzagueaba como el borracho que era, acabamos hablando de autores y autoreados (o sea, obras) antes de acompañar a Mr. Xabi a casita. Ya hacia las tres y poco, cuando sólo Javi, un tal Iván (que noooo, que se llamaba Alberto) y yo restábamos, me desvié en alameda Recalde al mio domicilio, con intención de echarme y dormir. Pensado y hecho.

Hoy Zelda ha ocupado también gran parte del día, de hecho, toda la mañana (<_< he matado a Zaaaant, he matado a Zaaaant >_>), hasta la hora de la comida. Mis deberes de griego estaban caducos ya desde el principio de fiestas, aunque antes de ponerme a escribir he conseguid intentar descifrar uno de los jeroglíficos que la profesora (que de griego sabe lo que yo de coches)  propone hacer (y yo nunca hago XD).

En este caso mis queridas (que conste que lo digo con cariño) puta y zorra (Inazio y Ainara respectivamente, dos de los cuatro miembros del grupo de lesbianas que somos) se dignaron a tener una entrevista náipica conmigo. Bernardo José casi se pasa por ahí (de hecho se pasó pero no nos vio), mas al final no pudo ser. Al menos tuvimos la grata compañía (parcial, obviamente) del camarero del Abilene, quien no creo que lea esto😄 por lo que me siento mucho más libre de gritar que está más bueno queMaestro, Dios... Sabina. el pan con queso (:S no me gusta mucho el pan con queso… ¡PERO EL CAMARERO SÍ, ¿EH?!). Sois todos testigos (menos Peluchín, quien es testiga) de que nos tiene que enseñar a jugar al póquer. Por lo que hemos podido entender, a él le va más el estrip-póquer. En fin, el caso es que Ainara y yo nos hemos casado (después de una boda, un divorcio y un noviazgo -ella le ponía los cuernos a su marido-mujer conmigo-) y el secretario casi se casa con una fulana a la que llaman Paola Rey. Y poco más que contar, aparte de que la señorita no se atrevió a demostrar lo salida que está delante de su marido-mujer.

¡Y cenita pronto esta noche! Ahora recojo los trocitos que me quedan de cordura para poder soportar la rutina que, como diría el Maestro, nos aplasta, pero cerraré los ojos al dormir y soñaré que sueño. El caro precio del llanto y la depresión no son suficientes excusas para frenar al destino.

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