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Una noche en el teatro noviembre 16, 2006

Posted by Closto in Casus, Littera, Thema gay.
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No es una película de los grandes hermanos Marx, pero posiblemente sea tan diveretido como ellas. Esto es el relato de una noche en un teatrillo improvisado.

Todo empezó unas semanas atrás, cuando fui a comprar un libro a la librería Safo de Lesbos, en el casco viejo. Tras adquirir un libro sobre una antología de poemas de Safo, me avisaron de que había una libretita en la que podías apuntar tu dirección de correo electrónico para recibir las noticias con últimas novedades. Interesado como estaba en el tema gay, ni corto ni perezoso apunté mi dirección con la esperanza de recibir algo interesante (no sólo de Bécquer y García Márquez vive el hombre), ¡y en buen momento lo hice! Un par de semanas más tarde recibí la notificación de que se celebraría una fiesta por el primer aniversario de la librería y yo estaba invitado.

Ayer, por fin, el miércoles 15 de noviembre, noche sin nubes ni lluvia, se llevó a cabo, en el bar Badulake, el “cumpleaños”. Incapaz de sacar a mis mejores amigos de casa por diversas razones, pude, en el último momento, de forma absolutamente inesperada, arrastrar a un compañero de Frikilandia conmigo. Este bendito joven al que va dedicado con todo el cariño este artículo, un tal Iván o Telmo José o Arturo José o Filomeno José a su pesar, Yuha (incluso Yiha!!!) para los amigos, sin oponer grande resistencia, se prestó a acompañarme para que no fuese solo. Mientras yo escribo estas palabras él estará revisando un trabajo que ha de presentar hoy a las ocho de la mañana sobre mercanotecnia, así que, ¿qué menos que mandarle un fuerte abrazo y un par de besos por su sacrifio?

Un servidor llegó algo tarde a causa de que le dio por volver corriendo a casa por sus anillos, los cuales había dejado olvidados sobre la mesa del ordenador (lo confiesooo). De no haber vuelto, habría habido de correr para no perder el tranvía. En fin, una vez reunidos en la parada del tranvía llamado Atxuri de Ribera, tomamos rumbo a la calle Hernani. Escalando la calle con saltitos y movimientos de brazos como se hace para la canción “Un monde parfait”, llegamos al bar señalado. Dos puertas más allá de la calle, una amable dama nos regaló un regalo sorpresa. Un pequeño detalle que se agradece. No queriendo romper la magia de la ignorancia, tomamos asiento en la barra (en realidad fue en unos asientos que había cerca de la barra) y él, movido por las sugerentes palabras “me invitarás, ¿!no!?”, me concedió la gracia de ir “de gorra” toda la noche. El picoteo decoró la cháchara.

El bar, ocupado sobre todo por lesbianas fumadoras, se nos antojó agradable. Dejamos pendiente el volver un viernes para poder disfruar de la compañía de más gente. Aunque la velada comenzó hacia las nueve, nosotros llegamos unos cinco minutos tarde, lo que no impidió que lo pasáramos en grande. A las nueve y media pasadas empezó la segunda parte de la noche, que se desarrollaba en un pequeño escenario improvisado para la ocasión. El espectáculo empezó con la imparable salida de un actor que interpretaba a un travesti de rojo y de cierta envergadura (este vocablo sería fácilmente manipulado por ella) que se presentaba a un casting muy surrealista. Sus comentarios groseros, los chistes sencillos y la exageración de sus gestos sacaron las primeras risas al público. Al poco apareció un hombre que interpretaba a un gitano de Ocharcoaga (según sus propias palabras) que, sin ser un modelo de primera división tenía un aspecto más que agradable, seguido de una jovencísima prostituta tonta (lo siento, no he encontrado ocasión ni lugar para usar mejor este adjetivo) y una marquesa de Seatle orate, asesina y obsesionada con su gata. Los cuatro, aspirantes a un puesto de trabajo más bien sencillo, llevan a cabo bailes y play-backs (todos dignos de alabanza) muy divertidos. He de haceros saber que para cada baile se cambiaban de ropa y se las tenían que arreglar para caber en un pequeño escenario.

¡Madres de España, si no quieren que sus hijos queden marcados, es hora de que los acuesten ahora mismo! Y es que la interacción con el público no fue el punto fuerte de la obra, aunque sí que es cierto que en varias ocasiones los espectadores participamos un poco. Para satisfacción personal (Aureliano José se reirá) he de comentar que en la primera actuación, la del gitanito de pelo en pecho, que se lució con sus acercamientos al público, dedicó al afortunado Closto no sólo una caricia facial sino todo un restregón por ese cuerpo que se gastaba. La sensacón puede no ser muy clara pero desde luego la imagen lo es y se resume así: mi cabeza agitanda por el propio gitano entre su pecho y su mano. ¿Qué queréis? Es la primera vez que me hacen sentir verdaderamente (risas se oyen) a gusto en una obra teatral. Desde ese momento (escrito de forma muy light para que las madres más despistadas no lamenten nada -“ejems” se oyen-), anduve con los ojos un poco más abiertos (y un poco menos abiertos que cuando… bueno… eso).

Detalles y anécdotas aparte, la obra fue muy divertida y no paramos de reír. Duró al rededor de una hora y media que, según creo, a todos nos pasó volando. Viéndonos apremiados por las manecillas, hubimos de salir nada más terminar la obra sin poder acercarnos a los actores ni felicitarlos por su gran actuación. Agradecería en el alma que si alguno de ellos o de los conocidos de ellos leyera esto por casualidad, felicitara con más que aplausos su espectáculo. Gracias, Safo de Lesbos, por esa pequeña fiesta, íntima casi, y poco concurrida por hombres, y gracias, Cabaret Popótamus, por vuestro Amor Desmadre.

Amparados por la noche y perseguidos por la pena de no poder seguir presentes, Tomás José y Closto se perdieron por las venas de la noche.

Nota escrita la mañana siguiente desde el ordenador portátil de Eduardo José, en Friklandia, a la una y media, después de la noticia del no-examen de edición digital y antes de la clase de italiano: muy a mi pesar, la pereza por no poner a cargar las pilas de la cámara de fotos hizo que no pudiese tomar ningún tipo de registro o archivo fotográfico de la velada. Reunido con Bernardo José lamenté no tenerla a mano y me juré a mí mismo, poniendo a Dios por testigo, que jamás volvería a dejarme el aparato en casa. Con lágrimas en los ojos no hay más que decir que si no sentís envidia, es porque “ojos que no ven, corazón que no siente”, que después de haber visto lo que uno vio (y sentido lo que uno sintió -madres sacan los dientes-) sólo se puede saber que, como dice mi amigo Rafael José, mereció la pena aunque fuese a costa de terminar el trabajo de revisión hacia las dos y media de la mañana (como un servidor acabó de escribir este artículo hacia la misma hora).

Como ni siquiera las fotos del regalo aparecen, os quedaréis sin saber lo que es, muajajaja. Bueno, si me lo pedís, os lo diré (e intentaré poner más fotos).

Comentarios»

1. Amacio Jose, Bernardo Jose, Rafael Jose, etc..... - noviembre 16, 2006

Pos na aquí yo el Amacio Jose, Bernardo Jose, Rafael Jose o como me quiera llamar según el segundo del día😛, el teatrillo fue bastante divertido una mezcla entre lo cutre y lo glamoroso pero con unas cuantas buenas risas. El ambiente fue divertido aunque se echaba en falta aun chicharrón mas pero bueno, no se puede pedir todo😉
Pero bueno aunque casi no llego al ultimo metro reconozco que mereció la pena el secuestró en toda regla realizado, así que…. GRACIAS😉

2. Closto - noviembre 17, 2006

Bueno, en realidad los agradecimientos van para ti por haberme acopañado. Habría ido de cualquier modo, pero comprobamos que el ambiente no era… bueno… no era óptimo. ¡Y no digo que haya sido malo!😄 Fue nocivo, pero es por el humo del tabaco. Así que, nada, te quedaste sin reír, como el resto (XD 4) de varones, pero, bueno…😄 Vale, me pillas, no sé qué decirte. En fin… Lo que es la vida. Hala, te dejo, que me estás hablado por le messenger.

3. Yuhita - noviembre 17, 2006

Bueno si, la verdad es que el ambiente estaba un poco cargado… en dos sentidos😛 por un lando porque el bareto estaba lleno de chicas …. la proporcion era un 10 % de tios… 90% de tias (o mas) y por el otro lado porque no se sabia si el local estaba lleno de niebla o que… porque casi el 90% de la gente (bueno igual me paso) estaba fumando en el local….
Pero vamos…. como ya he dicho en mi anterior post… merecio la pena ir.

4. Closto - noviembre 18, 2006

Ambiente haber, había, la verdad XDDDDDDDD. Pero poco de lo que nos gustaba y mucho de lo que nos sentaba mal (el tabaco). Bueno, yo también creo que mereció la pena. Y no habría sido tan bueno sin ti, he de reconocerlo (cuidado la gente con lo que piensa). En fin, que muchas gracias, que fue todo estupendo y que a ver cuándo es la próxima obra.


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