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Amargo como el vino del exiliado noviembre 11, 2006

Posted by Closto in Existimationes, Littera.
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Dios no ha creado fronteras. Mi objetivo es la amistad con el mundo entero.

Thus spoke Mahatma Gandhi.

No creo en Dios, como ya sabéis, pero me parece una buena forma de expresar que las fronteras tienen de natural lo que los números de real. Mas no queiro empezar a hablar de un tema que no nos concierne, que es el ataque a las fronteras. Hoy lo que voy a tratar es otra cosa.

He hablado tantas veces sobre los movimientos migratorios en mi vida y he expuesto tantas veces las mismas razones que ya me canso. Las personas se han movido por el mundo toda la vida, dicho literalmente. En realidad, y aunque parezca obvio, todos los seres vivos lo han hecho. Sí, porque hasta las plantas han lanzado sus esporas al aire esperando que de ellas crecieran nuevos seres.

En cualqueir caso, no voy a permitir que las obviedades pasen de largo. Muchas veces creemos cosas que van en verdad contra toda lógica y olvidamos que todo lo que nos inventamos no es más que una proyección de nuestro propio ser pero mucho más grande y exagerado de lo que podría llegar a ser lo que no es más que una raza, una especie, entre otras tantas. Hemos dejado muy atrás en la historia esa libertad de poder andar por el mundo a nuestras anchas, porque hoy en día todo es de alguien y hasta la tierra tiene dueño.

Mucho hablamos de derechos y de quién es capaz de condenar a muerte a otro hombre, pero hay muchos modos de asesinar. A dios rogando y con el mazo dando, se suele decir, por ejemplo, cuando eres tan falso como una modelo que no es anoréxica. ¿Quién puede tener el poder de decidir que un hombre pueda o no estar en un lugar del mundo? ¿Cómo es posible que nos hablen de libertades si estamos encerrados en jaulas gigantes? No, queridos lectores, no os dejéis engañar por las bonitas palabras de promesas; éstas van bañadas de miel pero van rellenas de hiel. ¿Cómo se atreven a hablar de que las fronteras se van cayendo cuando todavía devuelven a su “casa” a todos los que pueden atrapar sin los “papeles” que te permiten residir en un país? ¿Dónde está la libertad ancestral de poder vagar por el mundo?

La geografía es el lujo de los ricos.

Ahora les ha dado por levantar un muro entre México y Estados Unidos. Al Sr. Arbusto no le agrada que el español empiece a ser una de las lenguas que tenga más fuerza en su tierra. Su territorio es demasiado bueno y especial como para acoger sucios mexicanos, ennegrecidos por la pobreza y la necesidad.

¿Qué es esto? Nada más y nada menos que otra prueba de restricción de libertad. “Derecho” lo llaman algunos. Yo no creo que exista derecho en el mundo para obligar a otros a no moverse de cierto sitio. Eso no es democracia. Al fin y al cabo, ¿no es un pobre mexicano una parte de la demos? Una demos sin kratos ya no puede ser democracia, y poner un muro para frenar el kratos de la demos va totalmente en contra a lo que se proclama.

Que todavía hoy hablemos de señores de tierras me parece tan feudal como anacrónico. Las leyes están empezando a tomar más fuerza de la que deben tener y la gente olvida que hay que empezar a conducir sin mirar el medidor de velocidad. Se mata más exiliando de este peculiar modo y frenando ideas que permitiendo se sobrepasen los 120 kilómetors por hora.

Comentarios»

1. Löss d'èl Dhêsbánn - noviembre 12, 2006

Todos esos muros que están construyendo son demasiado grandes, quieren… nada menos que cerrar naciones.

El viejo muro de Berlín, que cayó ante los ojos desmesuradamente abiertos de nuestro querido Fonty, es un jueguito de niñas encerradas tras un murito de hormigón armadito color rosa ánglico.

¿Qué hay que hacer? ¿Basta con hablar, con protestar, si nosotros mismos hemos quedado a uno de los lados de esos muros?, pero, ¿a qué lado?
¿Estamos en Méjico, en Israel, en Dessertha, en Palestina?

Lamentablemente, encerrándose, nos han dejado a todos encerrados. Sólo el desván interior de Fantas-matrix, o Entre-Red, por ser una socarrena, está libre de tabicas(1) y otras mamposterías.

Un saludo
LdD

(1) Dice la R.A.E. que:
tabica. (Del ár. hisp. tatbíqa, recubrimiento, y éste del ár. clás. tatbīqah, acción de cubrir una vez; cf. port. tabica).
1. f. Arq. Tablilla con que se cubre un hueco, como el de una socarrena o el del frente de un escalón de madera.

2. Closto - noviembre 12, 2006

Cada día me siento más enjaulado en mi propio mundo no porque yo quiera sino porque otros lo desean, y yo no soy capaz de derribar esos finos cristales irrompibles con mis puños. Algún día acabaré ahogándome en mi propia sangre después de dejarme las manos en el intento de abatir a golpes las barreras y poder respirar; hasta entonces, aquí seguiré, fiel a mi anhelo de libertad y a mi condena de perpetuo martillear contra esos cristales que me separan de todo, que me dividen, que me aprisionan.


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