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Oda a Teresa octubre 25, 2006

Posted by Closto in Casus.
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A principios de curso fuimos de excursión al instituto. Hubimos de madrugar porque estábamos citados para las diez y media. En efecto, era un examen de latín y, en efecto, éramos Luis y yo. Se daba por supuesto que los dos llegaríamos un poco más tarde de la hora aunque acordamos llegar puntuales ^///^; de todos modos, al final no importó mucho puesto que no hubo examen.

Anduvimos dando vueltas por todo el instituto recordando viejos tiempos, saludando a antiguos profesores y preguntando por Teresa del Lacio I. Después de andar por un tiempo y de haber llamado a todas las puertas en las que pensamos que podíamos encontrar algún rastro de latín, salimos del edificio.

La verdad es que el resto de la mañana nos resultó interesante porque dedicamos el tiempo a nuestros lujos y vicios, o sea, jugar al chinchón. Después de pasar por Goya y por El Corte Inglés para comprar unas cartas, pusimos rumbo a nuestro pequeño rincón secreto, donde tiempo atrás preparábamos nuestras conspiraciones para acabar con el suspenso en los exámenes de literatura latina. No obstante, a pesar de que podemos parecer perezosos y hedonistas y gracias a la propuesta luisiana (XD), acabamos pasándonos por el instituto de nuevo, donde nos encontramos con una Teresa preocupada. El gran detalle de buscar el modo de avisarnos no hizo sino consolidar el merecido cariño que le profesamos. Con una nueva fecha por guía, juramos solemnemente que nos encontraríamos puntuales poco antes de las diez y media al día siguiente. Obviamente, nuestros antepasados quedaron decepcionados al darse cuenta de que nuestros juramentos sobre la fecha de encuentro sean palabras vanas ^^U.

El jueves prometía. Éramos los invitados especiales de un examen de latín casi particular, y es que no asistieron más de tres personas (aparte de nosotros, claro). Mantuvimos una conversación encantadora Teresa, Luis y yo. Nos dio tiempo a hablar de tantas cosas que parece que más que un examen era una tarde de verano. La mañana se fue volando y por eso el momento de volver a casa a comer, impasible y traidor, se nos echó a la espalda con un puñal tan súbitamente que consiguió desgarrarnos totalmente.

Dada la palabra de vernos de nuevo, nos despedimos y cada uno siguió su camino, aunque Luis y yo nos acompañamos un poco (sobre todo durante esa interminable charla con las amigas de él ^^U).

Y quiero terminar agradeciendo a esa gran mujer las horas que pasó enseñándonos latín de forma tan admirable y dulce. No todo fueron lágrimas por las malas traducciones, Teresa, también nos reímos con algunas😉.

Comentarios»

1. undabeitia - noviembre 1, 2006

Nos alegraría tener a Teresa en el Desván; para poder preguntarle a todas horas todas las cosas relacionadas con el latín que nos afecta, pero creemos que un viejo camarote no es lugar adecuado para ella.
Claro, que si Teresa se empeñara en conocer el desván, no podríamos, ni querríamos, impedírselo.

Un saludo
LdD

2. La Ritournelle film gratuit - junio 26, 2014

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